Las Glorias Postreras

Published: Wednesday, 29 June 2011 Print

 

“SU GLORIA POSTRERA ES PROVOCADA POR MI ADORACION”

Hageo 2:1-9

Este es el segundo mensaje del profeta Hageo, el cual se produce un mes después de haber comenzado la construcción del templo.  El pueblo está desalentado porque este segundo templo no se asemeja a aquel glorioso templo que construyera Salomón.  Dios, entonces, en el versículo cinco recuerda al pueblo a través del profeta Su Pacto de una forma esplendida:

Mi ESPIRITU estará en medio vuestro.

Mi ESPIRITU será una dadiva permanente a vosotros.

Mi GLORIA llenará este templo.

Cuando se habla de Templo, muchos aluden a la iglesia, sin embargo, la iglesia es más que las paredes que sostienen el Cuerpo de Cristo.  La Iglesia es un grupo de personas que creen una misma cosa, tienen una misma fe; la fe en Cristo, una fe que erradica la cobardía y en medio de desaliento, de perdidas, de desilusiones, nos hace adorarle.  Fue por  amor que el Padre nos envió a Cristo y fue por el amor de Cristo que poseemos el Espíritu Santo y éste nos convirtió en una comunidad de fe.   Eso nos llena de agradecimiento, lo cual es la motivación necesaria  para  una adoración perpetua.

Sin embargo, en esta era Apostólica y Profética, ¿Cómo explicar el amor de Cristo como la gloria de Dios?

Desarrollando una personalidad como una comunidad del Espíritu, una comunidad neumática y no almática, esto manifiesta Su gloria.

Desarrollando una personalidad apostólica, eso es, nadie ve por si mismo, trabajamos en equipo, adoración juntos, oramos juntos, y esperamos en Dios juntos, eso refleja Su gloria.

Desarrollamos una personalidad espiritual.  Es imposible vivir como Cristo vivió en esta tierra sin estar llenos de Su Espíritu.  Dios revela a través del don de discernimiento, quienes son aquellos que desean ser parte de la  iglesia de Jesucristo en esta última hora de la iglesia, esto ejemplifica Su gloria.

El amor de Cristo se produce por medio de una comunidad neumática que atrae la gloria de Dios al Cuerpo de Cristo a través de una personalidad  apostólica y una personalidad espiritual, que sabe lo que significa enamorar a Dios cuando estamos llenos de Su gloria.

El reto es creer que Dios es quien dice que es.  Dios es amor (1 Juan 4:8), Dios también el gloria (1 Samuel 15:29) y Dios es Espíritu (Juan 4:24) y Su Espíritu no hubiese descendido a la tierra si Cristo no lo entrega.  (Lucas 23:46)  Es por eso que tenemos que creer la palabra profética de Hageo 2:6-7 para vivir como una comunidad neumática, para desarrollar una personalidad apostólica y una personalidad del Espíritu, porque sin esto no hay forma en la cual la gloria de Dios puede ser manifiesta en nuestros medios y sin gloria no hay completa adoración.

La casa tiene que estar llena de Su gloria, y la gloria no es mas que dos o tres reunidos en Su nombre dispuestos a adorarle y glorificarle, no importa lo que este sucediendo en sus vidas o en mundo.  Este es el año de aprender lo que verdaderamente es ADORACION, porque sin adoración no hay gloria. La adoración hará que la gloria de Dios descienda sobre su iglesia.

Todo esto nos lleva a hacer dos preguntas:

¿De qué casa hablamos?

¿Cómo se llena la casa de Su gloria?

La respuesta a estas interrogantes se halla en lo que está aconteciendo en Hageo 2:7.  Durante los años 521 al 485 reinó en Persia, Darío Histaspes.  Al tomar el reinado Darío en el año 521 a.C., el templo de Samaria es destruido, y ya para este entonces el rey decide reedificar la Casa de Dios.  Al terminar la edificación, la gloria de Dios llenó el lugar.

Este rey confirma el decreto de Ciro a favor de los judíos, y la consolidación del imperio de Persia.

Desde el primer templo hasta la construcción del segundo templo, han pasado 70 años (Zacarías 1:12), y desde el fin de la cautividad hasta este entonces han pasado 52 años, por tanto los ancianos podían recordar el primer templo.  Este templo era inferior por fuera pero la gloria de Dios habitaba adentro de una manera extraordinaria, porque el Mesías prometido estaba revelado en este templo en cinco formas:

El fuego sagrado

La Shekinah

El Arca y los Querubines

El Urim y Tumin

El Espíritu de Profecía

Este espíritu de profecía que se desarrolla en el texto expuesto en Hageo, revela que el Antiguo y el Nuevo Testamentos están unidos.  La fuerza del Espíritu de Dios esta en nosotros como iglesia; como Ekklesia. El prefijo “EK” que significa “FUERA de”,  y “KALEO” que significa “LLAMADO”, es decir, somos un grupo de personas llamado fuera de un mundo ingobernable para ocupar una posición en el Cuerpo de Cristo, donde el fuego produce gloria, y solamente estos dos (gloria y fuego) crean una gloria postrera mejor que la primera.

Es inminente que comprendamos que el Espíritu Santo y la gloria de Dios tienen que trabajar juntos en esta era del Reino.  No se puede dicótomas lo que es Dios, el es UNO.  Aunque muchos quieran separarlo, NO SE PUEDE.

El mismo Dios que nos sacó de Egipto, hizo pacto de siempre estar en y con nosotros.  El es gloria, y por ende al morar en nosotros, de nuestro interior correrán los ríos de agua viva producidos por su gloria.  La palabra pacto, es BERIT, esto significa “cortar”.  Si estamos dispuestos a cortar con nuestra antigua manera de vivir, Su gloria se hará manifiesta,  La obra de hacer de nuestra casa un lugar donde habite Su gloria requiere que pactamos con El.  La gloria de Jehová no habita en una casa a no ser que el Espíritu pueda morar en ese lugar.

La inspiración de Zacarías fue un ejemplo de la presencia del Espíritu.  La gloria de Dios es resplandor que emana de El, un aura cegadora, un fuego devorador (Ex. 24:17), anonada, abate, inspira temor, respeto, ADORACION.  El ser humano no puede ver la gloria de Dios, nos tenemos que cubrir el rostro o cerrar los ojos, por eso al adorar cerramos nuestros ojos.  Cuando adoramos genuinamente, al abrir nuestros ojos, morimos al yo y nace una nueva criatura una y otra vez.

Por medio de las Escrituras podemos ver lo que acontece cuando la gloria de Dios se manifiesta:

Moisés no podía entrar en el tabernáculo por la gloria en ese lugar.  Ex. 40:34-35

Los sacerdotes no pudieron ministrar porque la gloria estaba en el templo mientras Salomón lo dedicaba. 1 Reyes 8:11

Isaías gritó: “Santo, Santo, Santo, ay de mi porque ojos y labios inmundos han visto la gloria de Dios.” Isaías 6:5

Los pastores de Belén vieron el resplandor del Señor, vieron SU GLORIA.  Lucas 2:9

Ezequiel se postró en su rostro cuando vio la visión de la gloria de Jehová.  Ezequiel 1:28

Esteban, antes de su muerte, vio la Gloria de Dios.  Hechos 7:55

Tú y yo, al adorar, cerramos los ojos cuando nuestra adoración atrae la gloria de Dios.

Somos EKKESIA, una comunidad neumática que provoca la gloria de Dios por medio de su adoraron.  2 Corintios 3:18 dice: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”

Hageo lanza un claro llamado al pueblo de Israel que llega a nosotros hoy.  “Lo que Dios hará en el nuevo templo, algún día, atraerá la atención de todas las naciones.”  Dice Hecho 7:48-50: “…el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: El cielo es mi trono, y la tierra es estrado de mis pies, ¿Qué casa me edificareis? dice el Señor; ¿O cual es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas?  En este Tercer Día la palabra de Hageo nos da esta realidad.

 

HAY DOS TIPOS DE GLORIA:

La gloria kabot, esto es peso, es una gloria interna la cual solamente puede manifestarse cuando se prepara el lugar.  Esa gloria interna es como un botón de rosas que se abre únicamente a través de los ríos de agua viva del Señor, al aceptarlo como nuestro único Salvador, aprendemos a darle a El toda honra y toda gloria no importa lo que este sucediendo en nuestras vida, esto es adoración y los ríos de Dios comienzan a correr por nuestro ser.

La gloria Shekinah.  Esta es una gloria externa, es aquella que cubre el lugar, pero que solamente se puede experimentar cuando dos o tres se reúnen en Su nombre, como dice Mateo18:20.

Dicho esto ¿Qué hace que El descienda en toda su gloria y esplendor en el lugar de nuestra adoración?

Lo que hace que Dios descienda en un lugar es la adoración de los Santos.  Cuando adoramos, como explique anteriormente, los ríos de agua viva del Señor corren, la gloria KABOT representada por el botón de rosa que habita internamente en nosotros, se abre, y cuando dos o tres están en un lugar, esa gloria kabot se desborda y desciende el que es toda GLORIA, el Shaddai, el Todopoderoso Dios, es en ese momento y no antes, es que la gloria SHEKINAH llena el lugar donde estamos reunidos.

La gloria postrera es mejor que la primera porque no habita en templos hechos de manos humanas; habita en templos hechos por la mano Divina de Dios, eso es TY Y YO.  Esa gloria postrera es producida solamente cuando la creación de Dios por excelencia se rinde a El en adoración y le enamora con sus lágrimas y entrega de corazón.  En el año 521 a.C. la gloria dependía de lo que un sacerdote hacia, ¡OH! Pero en este 2009, 1,488 años más tarde El cumple su promesa,  “De aquí a poco… la gloria postrera de esta casa será mayor que la primera…” la gloria depende de la adoración del Cuerpo de Cristo, de la Novia del Cordero.

Esto es Reino, esto es una iglesia del Espíritu que es movida no por sensaciones almáticas, es movida en esta era apostólica y profética por el Espíritu de Profecía, por la voz de Dios, por la adoración de los Santos, por el poder de la unción apostólica y profética que trae al cuerpo discernimiento, orden, poder y autoridad.

Al celebra no solamente 91 días de Adoración Continental, sino toda una vida como iglesia, hagamos pacto de entrar en un mover del Espíritu que acarree la gloria de Dios donde al reunirlos, esa gloria postrera produzca prodigios y milagros y que el Dunamis de Dios sea el poder para llevarnos al próximo nivel de unción.

¡ALELUYA! ¡AMEN!

 

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